Por Sociedad Civil
¿Han visto la llamarada de tusa?
La tusa por si no lo saben algunos lectores son las hojas que rodean a la mazorca del maíz, cuando esta se seca y usted la expone al fue fuego, se enciende con la misma rapidez que se apaga. En concordancia y en lenguaje metafórico se dice que alguien es llamarada de tusa cuando su fuego es efímero, cuando sólo es algarabía pasajera. Esto es porque las llamas de las hojas que cubren las mazorcas del maíz, no son duraderas, no obstante al principio producen un verdadero fogonazo; en ese sentido la llamarada de tusa en la sociedad es una exaltación superficial y pasajera.
Cosa similar ocurrió con el denominado grupo “Los Indignados”, grupo conformado por jóvenes -y no tan jóvenes-, quienes desde una “iniciativa ciudadana” se definían como observadores y críticos ante las maniobras de los funcionarios y partidos políticos en general. En ese sentido las calles de nuestro país eran inundadas de ese fervor que de tajo lograba acallar el sonido de ciudad por lo que en aquel momento parecía ser el despertar de un gigante dormido. Los medios de información –que muchas veces desinforman- también hicieron lo suyo, logrando poner en agenda el actuar de este fugaz sentimiento; cubrían todas sus manifestaciones e incluso invitaban a algunos de sus integrantes a los ya conocidos paneles matutinos de entrevista periodística, sus protestas producto de la indignación estaban por todos lados y en más de una ocasión lograron hacer eco en medios internacionales.
La derogación del polémico Decreto 743 fue la génesis de tal indignación, luego pasó a ser el eje medular de sus protestas que en un canto al unísono lograron encumbrar a 4 de los 5 Magistrados de la Sala de lo Constitucional sobre el actuar de los demás que conforman las otras Salas, cuya ideología no es tan secreta y con la última resolución gallo-gallina de la Corte en Pleno lograron evidenciar que obedecen más a ésta que a la Constitución en si.
La indignación era un ánimo que resultó ser pasajero, pues, nuestros problemas por más graves que sean pronto se vuelven cotidianos, porque aunque nos indignemos por unas horas o, a lo sumo, unos días; al poco tiempo nadie se recuerda y todo vuelve a la “normalidad”. Por eso es que somos un país que salta de llamarada de tusa en llamarada de tusa, porque la siguiente sirve para olvidar a la anterior y así nos vamos entreteniendo. Lástima, porque las cosas serias, cuando se llevan a cabo, deben culminar en resultados serios. Mínimamente creíbles para que sean perdurables en el tiempo.
Pareciera ser que ya no hay motivos para indignarse y que puede más el cansancio y la apatía; pareciera que sólo respondían a un tema mediático… Pareciera ser que eran llamarada de tusa.
Cabe preguntarse ahora, ¿Dónde están los indignados?... ¿Saltamos a la otra llamarada de tusa?
Sociedad Civil... Opina con libertad !
La tusa por si no lo saben algunos lectores son las hojas que rodean a la mazorca del maíz, cuando esta se seca y usted la expone al fue fuego, se enciende con la misma rapidez que se apaga. En concordancia y en lenguaje metafórico se dice que alguien es llamarada de tusa cuando su fuego es efímero, cuando sólo es algarabía pasajera. Esto es porque las llamas de las hojas que cubren las mazorcas del maíz, no son duraderas, no obstante al principio producen un verdadero fogonazo; en ese sentido la llamarada de tusa en la sociedad es una exaltación superficial y pasajera.
Cosa similar ocurrió con el denominado grupo “Los Indignados”, grupo conformado por jóvenes -y no tan jóvenes-, quienes desde una “iniciativa ciudadana” se definían como observadores y críticos ante las maniobras de los funcionarios y partidos políticos en general. En ese sentido las calles de nuestro país eran inundadas de ese fervor que de tajo lograba acallar el sonido de ciudad por lo que en aquel momento parecía ser el despertar de un gigante dormido. Los medios de información –que muchas veces desinforman- también hicieron lo suyo, logrando poner en agenda el actuar de este fugaz sentimiento; cubrían todas sus manifestaciones e incluso invitaban a algunos de sus integrantes a los ya conocidos paneles matutinos de entrevista periodística, sus protestas producto de la indignación estaban por todos lados y en más de una ocasión lograron hacer eco en medios internacionales.
La derogación del polémico Decreto 743 fue la génesis de tal indignación, luego pasó a ser el eje medular de sus protestas que en un canto al unísono lograron encumbrar a 4 de los 5 Magistrados de la Sala de lo Constitucional sobre el actuar de los demás que conforman las otras Salas, cuya ideología no es tan secreta y con la última resolución gallo-gallina de la Corte en Pleno lograron evidenciar que obedecen más a ésta que a la Constitución en si.
La indignación era un ánimo que resultó ser pasajero, pues, nuestros problemas por más graves que sean pronto se vuelven cotidianos, porque aunque nos indignemos por unas horas o, a lo sumo, unos días; al poco tiempo nadie se recuerda y todo vuelve a la “normalidad”. Por eso es que somos un país que salta de llamarada de tusa en llamarada de tusa, porque la siguiente sirve para olvidar a la anterior y así nos vamos entreteniendo. Lástima, porque las cosas serias, cuando se llevan a cabo, deben culminar en resultados serios. Mínimamente creíbles para que sean perdurables en el tiempo.
Pareciera ser que ya no hay motivos para indignarse y que puede más el cansancio y la apatía; pareciera que sólo respondían a un tema mediático… Pareciera ser que eran llamarada de tusa.
Cabe preguntarse ahora, ¿Dónde están los indignados?... ¿Saltamos a la otra llamarada de tusa?
Sociedad Civil... Opina con libertad !

13:10
Sociedad Civil

Posted in: 


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
¿Y usted ya comento?